lunes, 3 de febrero de 2020

FEBRERO- MUJER TENÍA QUE SER...


Mileva Marić 

Física y matemática serbia, Mileva había mostrado desde niña tanto talento que su padre decidió darle la mejor educación. Para comprender hasta qué punto esta actitud era rompedora, baste decir que el padre tuvo que pedir un permiso especial para que su hija pudiera estudiar Física y Matemáticas, dos carreras solo para varones.
En el verano de 1896, Mileva comienza sus estudios de medicina en la universidad suiza de Zúrich, pero solo sigue estos estudios seis meses y a finales de 1896 comienza sus estudios de física y matemáticas en el Instituto Politécnico de Zúrich. Este centro otorgaba una titulación que permitía dedicarse a la docencia de la física y las matemáticas.
El Instituto Politécnico de Zúrich era uno de los pocos centros europeos de enseñanza superior que admitía mujeres. Mileva era la quinta mujer en ser admitida en dicho centro en toda su historia y la única que había en su clase, que sólo tenía once alumnos, entre los que se encontraba Albert Einstein, con el que inicia una relación sentimental que dura varios años y varios hijos en común hijos.
Se piensa, que los conocimientos matemáticos que tenía Mileva, fueron indispensables para que Einstein pudiera desarrollar sus teorías. Los años más creativos de Einstein fueron aquellos en los que compartió sus investigaciones con ella, de ahí la injusticia que se comete con Mileva. Para Evans Harris “la teoría de la relatividad comienza con la tesis que Mileva escribió y presentó a la supervisión del profesor Weber, cuando estudiaba en la Escuela Politécnica de Zúrich, cuya memoria se ha perdido. El efecto fotoeléctrico tiene su origen en los trabajos de Mileva cuando estudiaba en Heilderberg con el profesor Lenard, al cual posteriormente le fue concedido el Premio Nobel de Física. Precisamente, por su trabajo experimental sobre el efecto fotoeléctrico. La teoría del movimiento browniano es producto del pensamiento de Einstein y de su interés por la termodinámica. Mileva contribuyó al mismo con el trabajo matemático, describiendo el movimiento desordenado de las moléculas”.
El cuidado de su hijo menor enfermo, la terrible convivencia con su marido, separación y posterior divorcio de Einstein y el estallido de la I guerra mundial, hundió a Mileva en una profunda crisis de la que se recuperó, pero no volvió a saberse nada de sus estudios científicos hasta su muerte en 1948.